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Artículo - Ansiedad

 

¿Porque sentimos ansiedad?

La ansiedad es una sensación desagradable, que desde luego a ninguna persona le agrada sentir.

La ansiedad es una sensación de temor, intranquilidad e inquietud ante una situación que se aproxima y que al mismo tiempo no tenemos muy claro a que se debe o cual es la razón exacta que provoca nuestro estado de malestar.

A diferencia del miedo, en este sabemos exactamente a que se debe y lo que nos provoca miedo es algo inminente y muy claro. Por ejemplo, el ser asaltados, en esa situación podemos experimentar el miedo concreto de que estamos siendo asaltados.

En cambio en la ansiedad, no tenemos muy claro a que se debe esta, podemos sentir ansiedad de saludar a una cierta persona pero no tenemos claro porque tenemos esta sensación al saludar a la persona, o podemos tener ansiedad por salir de casa y también no tenemos claro a que se debe esta sensación al salir de casa.

Por lo tanto, la ansiedad puede sernos de ayuda para conocernos a nosotros mismos, puede ayudarnos a descubrir algunos aspectos de nosotros que están siendo censurados por nuestra mente.

Dicho de otra manera, imaginémonos que nosotros mismos somos una casa, y en esta casa se encuentran varios cuartos. Ahora mientras podamos entrar a la mayor cantidad de cuartos posibles, tendremos un mayor espacio para movernos dentro de nuestra casa.

Y así podremos realizar mas actividades, tener mas espacio para utilizar cada cuarto en algo distinto.

Pero mientras mas cuartos mantengamos cerrados o censurados, tendremos menos espacio para movernos dentro de nuestra casa y estaremos viviendo con la limitación del espacio y del desarrollo.

Cuando algo nos provoca ansiedad, lo que sucede es que alguna situación externa, esta activando algo que se encuentra en un cuarto que tenemos cerrado y bloqueado y esto que se encuentra dentro del cuarto comienza a intentar salir golpeando la puerta.

Nosotros no deseamos que esto salga a la luz, no deseamos que salga del cuarto, si lo hemos tenido cerrado, censurado y bloqueado en un cuarto es precisamente porque no deseamos que salga, no deseamos verlo, ni sentirlo.

Y en ese momento es cuando se nos viene la ansiedad.

Para seguir con el ejemplo de la ansiedad que nos provoca el saludar a alguien, vamos a suponer que esta persona que nos provoca ansiedad saludarla, nos puede recordar a un familiar muy cercano hacia el cual hemos guardado un sentimiento de enojo muy profundo, pero a la vez no hemos querido reconocer este enojo, por lo tanto lo hemos enviado al inconciente, donde no nos percatamos de el.

Así pues, este enojo se encuentra en un cuarto que hemos cerrado para no darnos cuenta de este enojo. Al saludar a la persona que nos recuerda a nuestro familiar, este enojo comienza a querer salir del cuarto y comienza a empujar y empujar para salir y es en este momento donde la ansiedad se nos viene y aproxima.

En este ejemplo que acabamos de mencionar, se manejo que un sentimiento de enojo muy bloqueado y censurado por nosotros era lo que nos provocaba la ansiedad al momento en el que intentaba salir.

Pero así como puede ser un sentimiento de enojo, puede ser también algún deseo, algún impulso, o alguna emoción.

Ahora que podemos tener una idea mas clara sobre lo que ocurre dentro de nosotros cuando se nos viene la ansiedad, vamos a ver un ejercicio que nos puede ayudar a descubrir que es eso que nos provoca la ansiedad.

Esto por un lado podrá ayudarnos a terminar con la ansiedad, y por otro lado podrá ayudarnos a abrir mas espacio dentro de nosotros mismos, por los cuales podamos movernos con mayor libertad.

Con este ejercicio podremos entonces acercarnos de manera voluntaria a esos cuartos que hemos mantenido cerrados y bloqueados y comenzar a abrirlos poco a poco para comenzar a ver que es eso que hemos mantenido bloqueado y que es lo que nos genera la ansiedad.

Una vez que comencemos a ver esto y comencemos a confrontarlo poco a poco, a verlo, a reconocerlo, a asimilarlo, podremos ir logrando que esto que antes nos provocaba ansiedad se vaya diluyendo y diluyendo, hasta que desaparezca y recuperaremos ese terreno del cuarto para poder utilizarlo como mejor creamos que nos convenga.

 

Psicólogo Miguel Angel Muñoz


 


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